Dejar a mitad y dobladas las arenas dobles para que no vuelvan los recuerdos y muerdan. Es el día de volver al sitio donde nace mi nombre, disfrutar del bello camino a casa. Seguir la vía de las risas, perfumes y alegrías que os lo que valía, intentado atar los ríos que digan mi nombre. Puede que si alguien me llama a la puerta de casa algún día asome, pero hoy veo todo tierras de otro mundo, la soledad a ratos te invade, te dedicas a desenterrar aquello que esta lapidado porque confundes el estar sola con estar soltera, sin darte cuenta que solteras estamos un tiempo si, un tiempo no y que solas no estamos nunca. Siempre tendremos a nuestra hermana, amigo o mamá al que confiar miedos. Sí, ese miedo a lo ajeno, al no saber vivir sin ningún tipo de ligue por superficial que parezca, porque no sabes a quién acudir, llamar o invitar a cenar o quien abrazar al final del día. Pero no señores, cuando más nos conocemos es en la soltería y cuando vas a por aquello que quieres, porque para querer primero hay que quererse a uno mismo. Y sí, a veces merece la pena estar soltera porque tener pareja es poder contar con la otra persona para lo que sea porque siempre estás, que no seas una veleta cuando sopla el viento, ya sea brisilla o huracán, que seas firme y cumplir, porque eso significa compromiso a lo que hoy en día la mayoría repelen, porque no están dispuestos a estar y dejar que el otro pueda depender de ti, pase lo que pase. Es dar lo máximo, que es lo mínimo. Sin embargo, aunque no hago más que transitar prefiero seguir el camino porque mejor será que empiece ya y me acerque a rozar la risa del sol porque bello es el camino a casa cuando quieres volver.
Por ser la vida como es que nos dio la vuelta del revés quedando el futuro en el pasado.¿Matar palabras con cañones recortados?
miércoles, 2 de julio de 2014
Bello es el camino
Dejar a mitad y dobladas las arenas dobles para que no vuelvan los recuerdos y muerdan. Es el día de volver al sitio donde nace mi nombre, disfrutar del bello camino a casa. Seguir la vía de las risas, perfumes y alegrías que os lo que valía, intentado atar los ríos que digan mi nombre. Puede que si alguien me llama a la puerta de casa algún día asome, pero hoy veo todo tierras de otro mundo, la soledad a ratos te invade, te dedicas a desenterrar aquello que esta lapidado porque confundes el estar sola con estar soltera, sin darte cuenta que solteras estamos un tiempo si, un tiempo no y que solas no estamos nunca. Siempre tendremos a nuestra hermana, amigo o mamá al que confiar miedos. Sí, ese miedo a lo ajeno, al no saber vivir sin ningún tipo de ligue por superficial que parezca, porque no sabes a quién acudir, llamar o invitar a cenar o quien abrazar al final del día. Pero no señores, cuando más nos conocemos es en la soltería y cuando vas a por aquello que quieres, porque para querer primero hay que quererse a uno mismo. Y sí, a veces merece la pena estar soltera porque tener pareja es poder contar con la otra persona para lo que sea porque siempre estás, que no seas una veleta cuando sopla el viento, ya sea brisilla o huracán, que seas firme y cumplir, porque eso significa compromiso a lo que hoy en día la mayoría repelen, porque no están dispuestos a estar y dejar que el otro pueda depender de ti, pase lo que pase. Es dar lo máximo, que es lo mínimo. Sin embargo, aunque no hago más que transitar prefiero seguir el camino porque mejor será que empiece ya y me acerque a rozar la risa del sol porque bello es el camino a casa cuando quieres volver.
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